En ocasiones nos sentimos estancados, sin energía, deprimidos y con un peso que nos acompaña cada día de nuestras vidas. Nos perdemos en algún punto, sin saber si lo que estamos haciendo y como estamos viviendo es realmente lo que queremos.

Justo en ese etapa necesitamos desnudarnos y "no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades" como diría Benedetti, porque sólo así podemos vaciar la mochila personal, reorganizar, hacer limpieza y botar lo que tanto peso nos causa y no nos permite avanzar, para viajar ligeros y con espacio para incluir en nuestro repertorio nuevas formas de mirar y construir la realidad que necesitamos.
Las verdades absolutas nos hacen sufrir, nos encasillan y frenan nuestro aprendizaje, nos mantienen amarrados a la zona de confort limitando las posibilidades de SER y HACER desde la amplitud y los logros personales. Por eso es necesario, salir, saltar a lo desconocido para enfrentar nuestros miedos, conocerlos, aceptarlos y domarlos hasta que se vuelvan la escalera para ascender, evolucionar y crecer.
Una vez que hemos revisado con cuidado cada bolsillo, vericueto, intersticio de nuestra vida, sumergiéndonos en la práctica continúa de la apnea personal, desarrollamos y establecemos los mecanismos que a través de decisiones contundentes redirigen la brújula que sentíamos perdida, así nos reinventamos y conectamos con el inmenso potencial que llevamos!
Para llenar hay que vaciar primero, así que atrévete a sacudir tu mochila y sacar de una vez lo que te pesa y te impide ser feliz!
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