Qué pasa cuando todo el tiempo estamos elogiando y magnificando las cualidades y fortalezas de nuestros hijos sin corregir, reflexionar y dar el peso que merecen aquellas conductas que no están bien? Pues se los diré: Criaremos Tiranos Narcisistas!
Lucia de 5 años, está tan acostumbrada a que le digan que es hermosa (porque realmente lo es) que le den todo lo que pide (porque como hija única sus papas decidieron no eximirla de ningún regalo, capricho, juguete, paseo, dulce, y cuanto antojo tenga en cualquier momento, para evitar verla sufrir) y que se tomen decisiones trascendentales en la vida cotidiana de la familia porque ella lo decide, que antes de que alguna persona le vaya a decir un cumplido ella segura de lo que viene a continuación, completa la frase diciendoles: "sí, sé que mis ojos son bellos pero no te los voy a regalar". Al momento parece una salida muy cómica y precoz para una chiquilla de su edad, pero cuando revisas el historial de Lucia en diferentes lugares a los que asiste con regularidad, escuchas las quejas de los padres porque sienten que se les escapó de las manos (con 5 años apenas) y la de los maestros porque no hace caso y ningún llamado de atención o medida para corregirla funciona (ya que no tiene respeto hacia la autoridad), pasa de la comedia a la tragedia inminente.
Un estudio terminado a finales del 2014 encontró que “un niño sobrevalorado por sus padres será probablemente un joven narciso que tendrá dificultades para funcionar en sociedad”. Esto lo dice Brad Bushman, doctor en psicología social de la Universidad de Ohio, al concluir una investigación científica longitudinal de dos años.
Y es que cuando el niño crece en un ambiente en donde absolutamente todo se le celebra (hasta lo que es incorrecto) se siente enaltecido, encumbrado, incapaz de autoregularse y comportarse según patrones de ética y sana convivencia, pues cree que todo se lo merece, que no necesita corregir porque es perfecto.
Lucia de 5 años, está tan acostumbrada a que le digan que es hermosa (porque realmente lo es) que le den todo lo que pide (porque como hija única sus papas decidieron no eximirla de ningún regalo, capricho, juguete, paseo, dulce, y cuanto antojo tenga en cualquier momento, para evitar verla sufrir) y que se tomen decisiones trascendentales en la vida cotidiana de la familia porque ella lo decide, que antes de que alguna persona le vaya a decir un cumplido ella segura de lo que viene a continuación, completa la frase diciendoles: "sí, sé que mis ojos son bellos pero no te los voy a regalar". Al momento parece una salida muy cómica y precoz para una chiquilla de su edad, pero cuando revisas el historial de Lucia en diferentes lugares a los que asiste con regularidad, escuchas las quejas de los padres porque sienten que se les escapó de las manos (con 5 años apenas) y la de los maestros porque no hace caso y ningún llamado de atención o medida para corregirla funciona (ya que no tiene respeto hacia la autoridad), pasa de la comedia a la tragedia inminente.
Claro que hay que elogiar, validar y reconocer las conductas positivas y puntos fuertes de nuestros hijos, pero con equilibrio, mesura y objetividad, porque de lo contrario les estamos causando un daño grave!
Quién puede convivir con una persona que cree sabérselas todas, que mira por debajo del hombro porque todos deben estar bajo sus caprichos y que quiera controlar, opinar y dirigir cuanta situación, decisión e incluso personas se les cruce por delante? Pues nadie!
Celebremos los triunfos y aciertos de nuestros hijos pero también corrijamos cuando sea necesario, pues así creamos equilibrio y les enseñamos a autorregularse, a reflexionar respecto a lo que hay que cambiar y mejorar. Además es insostenible crecer pensando en ser perfectos todo el tiempo porque más temprano que tarde comienzan a tener choques emocionales cuando salen de la burbuja familiar y enfrentan el mundo, lleno de retos y personas diferentes.
Eduquemoslos para manejar los fracasos y las frustraciones, para ser independientes (física y emocionalmente) para vivir en comunidad y trabajar en equipo, respetando y validando a los que están a nuestro alrededor, pues tenemos mucho que aprender de ellos. Enseñemosles a cultivar la humildad y la capacidad de reconocer que nos equivocamos para adecuar las estrategias y conseguir el éxito, ser felices y responsables!
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