Vivimos en la agonía del peso ideal, buscando las recetas mágicas, las fórmulas milagrosas, la panacea a nuestros sube y baja en la báscula corpórea. Pero la realidad es que lo que tanto buscamos en artilugios externos se encuentra enconchado, enterrado y acorazado en nuestro interior.
Sí, siempre las respuestas están más cerca de lo que pensamos pero el miedo que nos produce descubrirnos es tan grande, que terminamos por obviar ese camino de llegada directa y escogemos las rutas más "fáciles".
De que vale hacer dietas y regímenes especiales si en los días de descanso comerás todo lo que no pudiste anteriormente porque la ansiedad te ganó la batalla? No se trata de "hacer dieta" sino de
cambiar hábitos, lo que involucra tres pilares esenciales: la actividad física, la calidad de la alimentación y el más importante de todos, el manejo emocional!
Pero qué tienen que ver las emociones en todo esto?? yo diría que TODO!!
Por lo general utilizamos la comida para "alimentar" las carencias, los miedos, las tristezas y en lugar de resolver esas asignaturas pendientes, nos sedamos masticando, saboreando y consumiendo excesos de cosas ricas para evadir la realidad, situación además que aprovechan las grandes empresas para vendernos "felicidad empaquetada".
Todo pensamiento genera una emoción y a su vez dicha emoción genera una reacción en el organismo, que desencadena una decisión, sí, todo lo que hacemos es por decisión aunque no lo parezca porque estamos en modo automático! Decidimos comernos todo el helado cuando estamos "down" en lugar de escribir lo que estamos sintiendo y profundizar en las causas que nos producen tal estado. Decidimos comernos todo el pan (ponquecitos, pastelitos, galletas, etc) cuando tenemos ansiedad, en vez de sincerarnos y poner lo que nos abruma sobre la mesa.
Entonces comemos por hambre física o emocional? Ésa es la respuesta que nos liberará de la agonía y permitirá establecer las nuevas reglas del juego limpio, en pro de ganar salud y sentirnos bien de adentro hacia afuera que es lo que genera la permanencia en el tiempo.
Una vez que sabemos que sucede en nuestro interior, con voluntad, constancia y disciplina re-crearemos hábitos positivos para una vida en equilibrio.

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