Para algunos la idea de Dios es insostenible, no tiene basamentos científicos ni demostrables que prueben la existencia de tan complicado "ser"?.
Para otros es la deidad que rige sus vidas, determina el historial conductual en función de premios y castigos prometidos y sólo lo pueden encontrar dentro del templo y los rituales característicos de cada religión.
Respeto la creencia de cada quien, porque siento que nos nutrimos desde las diferencias, aprendemos a crecer en la diversidad y la tolerancia, un básico indispensable para la convivencia en paz.
Respeto la creencia de cada quien, porque siento que nos nutrimos desde las diferencias, aprendemos a crecer en la diversidad y la tolerancia, un básico indispensable para la convivencia en paz.
Pero para mí Dios se revela en el agnóstico o el ateo que deja su quincena en la comida para un ancianato que tenía problemas para mantenerse, se revela en la bendición de la abuela y la madre como decretos de protección, se revela en la brisa que se inició justo después de dar las gracias en aquel jardín especial.
Dios está en esa sensación que inexplicable en palabras justifica la conexión de los pequeños detalles irracionales con nuestras formas y maneras planificadas.
Dios está en la postura de yoga que nos cuesta, y en el gesto que concilia, en la intención que se eleva desde el corazón y que se adosa a las buenas acciones.
Dios está en el cuerpo desnudo, en la flor y en el Roraima.
Dios está en la risa, la musa y la tristeza y en los mecanismos que creamos para encontrar el equilibrio, la serenidad a través del amor y el agradecimiento.
Creo que hemos abusado de ese nombre para imponer nuestra voluntad finita, ávida de poder y dominación, desvirtuando la esencia de la real conexión que nos nutre una y otra vez.
Dios se manifiesta en mi vida todos los días, a veces con intermediarios inesperados otras con destellos directos, que responden interrogantes o serenan el espíritu.
Y tu Dios donde está?
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