Dejémonos de pantallas y verdades maquilladas, la familia es la única organización o institución, a la que pertenecemos no por elección sino por selección natural (destino, karma o como deseen llamarle), así que pretender que todos se lleven bien y se entiendan a costa de la consanguinidad es un sueño!
La verdad es que para crear lazos fotalecidos en la empatía, la comunión y el respeto hay que trabajar desde la fase embrionaria: la pareja, pues de esa unión va madurando el ideario que se convertirá en acción enraizada y categórica de esa mezcla particular y que al cristalizarse a través de los hijos permitirá recorrer los vericuetos propios de la experiencia que significa ser y hacer FAMILIA.
No hay recetas correctas, todas son combinaciones maravillosas que gravitan alrededor de la locura, la imperfección y el amor incondicional, algunas menos disfuncionales que otras pero igual de erráticas porque son irremediablemente humanas.
Con el tiempo, el mejor método de aprendizaje (ensayo y error) y la voluntad del amor, se van acoplando los ritmos, aprendemos a aceptarnos, a perdonarnos y a convivir sin hacernos daño, al contrario, desde la solidaridad y para la paz.
Justo en ese estadio entendemos que pase lo que pase siempre contaremos con Nuestra loca, imperfecta pero incondicional FAMILIA.
La verdad es que para crear lazos fotalecidos en la empatía, la comunión y el respeto hay que trabajar desde la fase embrionaria: la pareja, pues de esa unión va madurando el ideario que se convertirá en acción enraizada y categórica de esa mezcla particular y que al cristalizarse a través de los hijos permitirá recorrer los vericuetos propios de la experiencia que significa ser y hacer FAMILIA.
No hay recetas correctas, todas son combinaciones maravillosas que gravitan alrededor de la locura, la imperfección y el amor incondicional, algunas menos disfuncionales que otras pero igual de erráticas porque son irremediablemente humanas.
Con el tiempo, el mejor método de aprendizaje (ensayo y error) y la voluntad del amor, se van acoplando los ritmos, aprendemos a aceptarnos, a perdonarnos y a convivir sin hacernos daño, al contrario, desde la solidaridad y para la paz.
Justo en ese estadio entendemos que pase lo que pase siempre contaremos con Nuestra loca, imperfecta pero incondicional FAMILIA.
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