Son unos genios, lo saben todo y más! Y nosotros orgullosos y deslumbrados por esa impresionante capacidad cognitiva, olvidamos que hay una inteligencia que debemos trabajar y pulir a diario para que sean seres respetuosos, responsables, capaces de generar empatía y reflexionar sobre todo aquello que acontece alrededor sin ser llevados por la corriente, que les permita establecer relaciones saludables, recrear nuevas pautas de comportamiento ante el fracaso y sensibilizarse ante las diferentes realidades que vivimos a diario.
Por supuesto! hablo de la Inteligencia Emocional y mientras más temprano comencemos a desarrollarla, mayor confianza, autoestima y capacidad de autoreflexión tendrán nuestros peques!
Un entrenamiento adecuado parte de algunos principios básicos:
1. Ponle nombre a cada emoción que sienta, no lo reprimas, permita que reconozca lo que siente, que lo dibuje, verbalice o dramatice y ayúdalo a identificar ese sentimiento.
2. Escúchalo con atención, agáchate para que puedas mirarlo a la misma altura, y abandona tus juicios de valor, dale el tiempo para que se exprese, pues así, estás creando lazos comunicativos y podrá confiar en tí cada vez que necesite hablar.
3. Dale opciones para drenar su ira, su dolor, su frustración, pero sin hacer daño o faltar el respeto. Evita decir: No grites, no llores, no pelees, intenta: Entiendo cómo te sientes, pero gritar/golpear/insultar no mejorará las cosas, que tal si pones toda tu furia/rabia/dolor en esta hoja...etc.
4. Desarrolla su empatía, con ejemplos: ¿Cómo crees que se siente tu herman(o) cuando le pegas? ¿Crees que le gusta? ¿Cómo llegó tu Maestra a la escuela? ¿Por qué crees que estaba contenta/triste/molesta?
5. Seamos ejemplo, los niños son espejo de lo que decimos y hacemos, así que cuida lo que sale de tu boca, cómo te tratas a ti mismo y a los demás, qué recursos utilizas para drenar tu frustración y muéstrate humano, errático pero reflexivo, no tenemos que ser perfectos todo el tiempo.
Ayudemos a esta nueva generación de chicos a crecer con las herramientas que les permitan desarrollarse completos, equilibrados y felices, con la capacidad de manejar la frustración, utilizar la creatividad para reinventarse, ser críticos, compasivos, generosos y saludables emocionalmente.
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