A veces nos acostumbramos tanto al drama y al sufrimiento en las relaciones, que cuando encontramos a alguien que nos ofrece la serenidad de un amor transparente, comprometido, genuino y respetuoso sentimos que es aburrido, sin aventura, poco atractivo. Si te gusta, te hace sentir especial, no te engaña, te trata bien, es apoyo, te da paz, y aún así le rechazas porque necesitas la adrenalina que consigues en la montaña rusa emocional de otras relaciones, entonces, algo hay que ajustar en tu interior.
El amor saludable aunque parte de la atracción inicial, del enamoramiento primario, se construye a diario demostrando el afecto física y verbalmente, respetando la integridad e individualidad, desarrollando la comunicación asertiva, aprendiendo a darse placer mutuamente, compartiendo tiempo de calidad, impulsando los sueños y las metas que tiene cada uno y las que han establecido como pareja, intentando ser mejor persona para crecer juntos, afinando el ejercicio de escuchar sin juicios y ser tolerantes.
Nadie pisotea, golpea, denigra, viola, grita, amenaza, a nadie y cuando se cometen errores o surgen las diferencias se aprende a pedir perdón y a buscar las soluciones desde la humildad y la acción positiva.
Amar y ser BIEN amado, es una elección! y para ello debemos reconocer lo que llevamos en la mochila personal, lo que tenemos para dar, lo que queremos recibir, lo que está programado en nuestra memoria celular y emocional, lo que necesitamos cambiar, pues sólo a través de ese trabajo estaremos preparados para recibir lo que merecemos: y SÍ, todos merecemos ser felices, consentidos, valorados, respetados y creciendo en una relación que nos permita florecer y compartir la vida en paz.
Comentarios
Publicar un comentario