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No te des por sentado!

Cuando me corté el cabello "no mucho sino mocho" como dijo mi primo Lenin, se vinieron a mi cabeza cientos de frases que he escuchado respecto a este tipo de corte y sobre todo a mi estilo de cabello (crespo). Recordé además las limitaciones que adoptamos por querer encajar en las verdades y esquemas de otros.

Antes de hacerlo, sentí ese cosquilleo en la panza cuando estás a punto de hacer algo completamente nuevo y diferente. Cosa que me encanta! porque esa sensación precede los pasos antes de salir de mi zona de comodidad para entrar en otra desconocida y retadora.

Y aunque lo parezca, este post no es una invitación a cambiar de look, sino un llamado provocador a explorar y NO DARNOS POR SENTADO.

¿Cuánto tiempo pasamos queriendo hacer cosas nuevas?, pero en lugar de darles acción las dejamos colgadas en la terraza de la mente. Como una idea que en lugar de hacerse realidad, se convierte en nuestra fantasía personal, porque se anteponen creencias del tipo: ¿Qué van a pensar?, ¡Ya no tengo edad para eso!, ¡No me va a querer!, pasándose los días, los meses, los años y la vida!! Encasillados en estereotipos y maneras que lejos de hacernos sentir capaces y vibrantes, nos marchitan.

A las mujeres nos exigen ser educadas, flacas, pelo liso, multitasking y serviciales; y si no prendemos el foco de la consciencia, crecemos enganchadas en un espiral interminable de posturas para caer en gracia, para ser queridas y aceptadas. Pero no por quien somos en realidad, sino por lo que quieren que seamos! Acumulando vacíos, desconectándonos de nuestra esencia sabia, intuitiva, libre, creativa.

 Quiero llegar a viejita con el placer de haber explorado a la luz de mis valores (libertad, servicio, paz, consciencia, amor, fe, creatividad, disciplina, alegría, respeto) las facetas que SIN DAR POR SENTADO manifiestan las tantas Mari/Drina/Andreina/Mandre/Malala/Pocho/María Andreina que habitan, aprenden y conviven en paz donde estén.

Y ojo no se trata de rebeldía, para molestar o provocar a quienes rechazamos, nos hacen daño o quieren someternos (directa o indirectamente). Se trata de entender que somos un compuesto de infinitas posibilidades, que al abrirnos a ellas nos expandimos, crecemos, aprendemos, vibramos alto, juzgamos menos y vivimos en armonía con los demás; porque actuamos sin prejuicios, sin querer dogmatizar ni colonizar nada, ayudando y tejiendo la cadena del bien, sin ser santos ni iluminados, desde nuestra errática y hermosa humanidad.

Así que abre tu mente, explora, suelta el prejuicio, crece, vibra y NO TE DES POR SENTADO!!



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