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De ese "algo me dice" que llevamos dentro!

Cada vez más, todo apunta a la misma dirección: seguir la INTUICIÓN.

Cómo explicamos que la insistencia (terquedad) de una madre pueda atinar con el diagnóstico de su hijo por encima de la opinión de diferentes especialistas que aseguraban (sin conocerse entre ellos) que todo estaba bien, que eran cosas de la edad, del temperamento, etc.?
 O cómo es que un día decidimos irnos por un camino diferente al habitual, porque "algo nos dijo" que cambiaramos de rumbo y luego nos enteramos que un accidente ocurrió por esa ruta que solíamos tomar.
Incluso, en las relaciones personales, tenemos este tipo de olfato para detectar detalles que "no nos cuadran" ocultos en la mirada, en sus gestos, en las palabras, y que cuando les obviamos nos llevamos sorpresas nada deseables. (y por dentro ese "algo" con tono de sabio, nos repite: "te lo dije")

Y es que la intuición es esa "Percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene." según la RAE, o también "Percepción clara e inmediata de una idea o situación, sin necesidad de razonamiento lógico" de acuerdo a Wordreference. Es decir, son esos momentos en donde no opera la razón sino una sabiduría que está conectada a nuestras verdades esenciales, a las emociones, al lenguaje no verbal, que generan respuestas inmediatas ante situaciones y señales concretas. Sí, una sabiduría particular que yace en el fondo de lo que somos, cubiertas por capas y capas de información que nos han enseñado, vendido, heredado, transmitido como las únicas valederas en el sistema de vida.

Pero si es tan atinada la intuición, porque decidimos todo (o casi todo) en función de la razón?  Tal vez se deba a esa inercia en la que decidimos: no decidir, sino dejarnos llevar por la corriente de información que nos presentan desde la niñez. Tal vez, porque para potenciar la inteligencia intuitiva tenemos que entrenar para aprender a estar en silencio, practicar la paciencia, la escucha consciente y la observación como testigos: sin juicios, sin engancharnos.


Guardamos una caja de ilimitados recursos en el interior, pero a muchos (Gobiernos, Religiones, Medios de comunicación, entre otros) no les conviene que seamos conscientes de ello, porque perderían control sobre nosotros. Incluso hay quienes siendo conscientes de esa sabiduría temen entrar en contacto pues tanto poder de decisión y libertad les asusta y les compromete. Sino imagina cómo les convendría a las empresas farmaceúticas que a través de respiraciones o presiones dactilares en puntos específicos del cuerpo, elimines el dolor de cabeza sin hacerte dependiente de una pastilla?

Lejos de brujería, metafísica barata o ciencia de lo oculto, la intuición es una invitación a despertar para contactar con el poder que tenemos, pero no el que rige el ego sino el que fluye desde la esencia, desde lo sútil, el que nos hace amorosos, observadores, compasivos, respetuosos, asertivos y conscientes de los caminos que elegimos. Un llamado permanente que nos recuerda, la grandeza que habita en nosotros no para controlar lo externo, sino para reconocer y tranformar lo interno, como otro elemento más de la creación, pues llevamos las mismas partículas y somos capaces de expandirnos, conectando con la energía que no se ve, pero que está, creanlo o no. 

La razón tiene su función y no se trata de evadirla o bloquearla, sino de equilibrar ambas inteligencias (racional e intuitiva) para volver a conectarnos. Estamos perdidos, ansiosos, enfermos, queriendo colonizar territorios, personas, creyendo que el control nos dará felicidad y terminamos deprimidos, con un profundo sentido de desorientación disfrazado con otras máscaras (porque nos cuesta hasta identificar lo que sentimos).

Activa tu intuición, prestando atención plena desde lo que comes, cómo lo ingieres, donde y por qué, hasta tu forma de responder a los estímulos externos y cómo están conectados a informaciones (hechos, situaciones, personas) que guardas en el interior de tu archivo cerebral. Escárbate y sacude tus formas, entendiendo tus fondos.

Céntrate, respira, desconecta el juicio, cuelga las creencias heredadas y usa la experiencia, lo vivido, para crear tu propio sistema intuituivo. Conéctate con tu cerebro emocional (el corazón) y desbloquéate, resuélvete, libérate para que puedas vivir en paz, con una claridad que te guiará por los caminos que realmente son para tí.

Tal vez el procesador de lo esencial, no está en la cabeza. Tal vez ésta es sólo el proyector.

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