Tal vez uno de los errores más comúnes que se cometen a lo largo y ancho de las relaciones, es la de
buscar constantemente aprobación de los demás, aunque no lo digas, aunque te pongas la careta de ser auto-suficiente, independiente y poderoso, buscas ser aprobado por alguien o por todos y la verdad es que resulta extenuante y poco nutritivo, si queremos enriquecer la relación de armonía con nosotros mismos.
Es posible que no siendo conscientes de este hecho, canalicemos cada pensamiento, acción, decisión, construcción de vida, hacia la satisfacción de las expectativas de otros, para que refuercen lo que sentimos que nos falta, para sentir que pasamos la prueba de lo que papá, mamá, hermanos, abuelos, tíos, primos, pareja, amigos, compañeros de trabajo, jefes, guías espirituales, religiones, nos dijeron que debíamos SER o HACER. Alejándonos incluso del auto-respeto!
No está mal tener guías, pero cuando se conviertan en vendas que impiden reconocer lo que somos, lo que queremos y lo que sentimos, volcando nuestros vacios en la dependencia de querer recibir desde afuera lo que creo que no tengo, poniendo a priori lo que otros deciden y aprueban, es realmente peligroso, pues nos desdibujamos, nos anulamos y perdemos la noción de nuestro centro, incluso del propósito real que vinimos a desempeñar.
Empieza a reconocerte, cierra los ojos y escúchate, silencia las voces externas, medita y regresa a tí. Equilibrado, podrás escuchar sin juzgar y sin obedecer, podrás decir NO con respeto si es lo que deseas, podrás darte y recibir lo que necesitas sin mendingar amor. Y más temprano que tarde recuperarás la confianza que has perdido y te atreverás a dar pasos que antes ni te imaginabas que podías!
Dentro llevas un cuenco ságrado, hónralo y llénalo con amor, auto-reconocimiento, sapiencia, verdad, serenidad, gozo, desde la auto-observación y sin sublevarte a las exigencias y apegos del ego.
Apruébate, Valídate, ACÉPTATE completa y profundamente!!
buscar constantemente aprobación de los demás, aunque no lo digas, aunque te pongas la careta de ser auto-suficiente, independiente y poderoso, buscas ser aprobado por alguien o por todos y la verdad es que resulta extenuante y poco nutritivo, si queremos enriquecer la relación de armonía con nosotros mismos.
Es posible que no siendo conscientes de este hecho, canalicemos cada pensamiento, acción, decisión, construcción de vida, hacia la satisfacción de las expectativas de otros, para que refuercen lo que sentimos que nos falta, para sentir que pasamos la prueba de lo que papá, mamá, hermanos, abuelos, tíos, primos, pareja, amigos, compañeros de trabajo, jefes, guías espirituales, religiones, nos dijeron que debíamos SER o HACER. Alejándonos incluso del auto-respeto!
No está mal tener guías, pero cuando se conviertan en vendas que impiden reconocer lo que somos, lo que queremos y lo que sentimos, volcando nuestros vacios en la dependencia de querer recibir desde afuera lo que creo que no tengo, poniendo a priori lo que otros deciden y aprueban, es realmente peligroso, pues nos desdibujamos, nos anulamos y perdemos la noción de nuestro centro, incluso del propósito real que vinimos a desempeñar.
Empieza a reconocerte, cierra los ojos y escúchate, silencia las voces externas, medita y regresa a tí. Equilibrado, podrás escuchar sin juzgar y sin obedecer, podrás decir NO con respeto si es lo que deseas, podrás darte y recibir lo que necesitas sin mendingar amor. Y más temprano que tarde recuperarás la confianza que has perdido y te atreverás a dar pasos que antes ni te imaginabas que podías!
Dentro llevas un cuenco ságrado, hónralo y llénalo con amor, auto-reconocimiento, sapiencia, verdad, serenidad, gozo, desde la auto-observación y sin sublevarte a las exigencias y apegos del ego.
Apruébate, Valídate, ACÉPTATE completa y profundamente!!

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