Hay detonantes que nos devuelven a esas escenas que creímos subyugadas por nuestra capacidad de olvido, y que aunque seguimos adelante decidiendo NO SER VÍCTIMAS del pasado, permanecen como un post-it que no se despega de la pared del corazón como perenne recordatorio de nuestras batallas personales, que por cierto, en estas ni se gana ni se pierde, se aprende!
Debajo de esas capas que creamos, adivinen quién se esconde: la persona más fragil, honesta y real que tenemos, nuestro niño interior, tratando de resolver como puede lo que no entiende, hasta que llega el momento en el que le damos la mano le quitamos todas esas capas y lo abrazamos para continuar el viaje desde el despertar de nuestras verdades y la decisión de ser felices y hacer las paces con lo que sea que nos haya afectado.
Que no te asfixie tu armadura, que no te raspen esas materias pendientes y que los post-it que guarda el pozo de tu memoria sean siempre recordatorios de resiliencia, para que puedas estar descalzo, sin poses y en paz con tu niño interior.
Interesante reflexión
ResponderEliminarSaludos!
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