Sí, definitivo, entre tanta sonrisa y excesiva comprensión/justificación/aceptación perdí mi garra, mi arrojo, mi osadía! esa cuota de agresividad, imprudencia, audacia, atrevimiento, que es sana y justificable para conseguir esas cosas que no son convencionales, aquellas que te apasionan, te quitan el sueño y a la vez te lo dan. Para decir y hacer lo que te provoca sin pensar tanto en lo que pensarán los demás. Y aunque cada persona tiene un perfil con características específicas que lo dibujan como ES (en mi caso dista mucho de ser agresiva, alborotada, grosera, impetuosa, extrovertida, atrevida), pienso que es importante y saludable equilibrar cuotas de osadía con el resto de nuestras cualidades, para tener el permanente recordatorio de que somos lo que elegimos ser y no los peces que lleva la corriente.
No es tampoco una tragedia china ni que ahora me esté haciendo el haraquiri, pero como propósito de año nuevo me auto asigné como tarea: 1. Decir lo que tenga que decir, sin importar si gusta o no. 2. Evitar justificar a la gente todo el tiempo, es decir, es importante (y es parte de mi filosofía de vida) verle el lado positivo, lo bueno a cada situación y personas aún (o con mayor énfasis) en los escenarios menos favorecedores. Pero el exceso de comprensión me vuelve ciega, sesgada, con una perspectiva muy pobre y entenderán que no quiero serlo! 3. Tomar caminos diferentes (sin alejarme de mis valores de vida) para conseguir eso que quiero con todas mis fuerzas. 4. Decir NO más seguido. 5. Continuar escuchándome pero haciendo énfasis en responder con coherencia a través de mis acciones y palabras, lo que pidan otros. 6. Enfocarme más en SER REAL que perfecta. 7. Ir con el fuego que hay en mi corazón a buscar lo que me pertenece, lo que es mío, lo que quiero.
8. Entrar en polémica si es necesario, no porque quiera ser controversial, sino porque me doy el derecho (y el deber) de defender mi postura y dejarla en claro.
Tengo otros tantos propósitos que no vienen al caso mencionar aquí, pero lo que sí quiero destacar es la importancia de entender que vivir desde y para la paz no implica ser pendejo.
La paz es una construcción diaria que se fragua en el interior como una llama que alumbra nuestras profundidades y que necesita sí o sí de mucha OSADÍA para que sea real y coherente con lo que somos y lo que buscamos.
No es tampoco una tragedia china ni que ahora me esté haciendo el haraquiri, pero como propósito de año nuevo me auto asigné como tarea: 1. Decir lo que tenga que decir, sin importar si gusta o no. 2. Evitar justificar a la gente todo el tiempo, es decir, es importante (y es parte de mi filosofía de vida) verle el lado positivo, lo bueno a cada situación y personas aún (o con mayor énfasis) en los escenarios menos favorecedores. Pero el exceso de comprensión me vuelve ciega, sesgada, con una perspectiva muy pobre y entenderán que no quiero serlo! 3. Tomar caminos diferentes (sin alejarme de mis valores de vida) para conseguir eso que quiero con todas mis fuerzas. 4. Decir NO más seguido. 5. Continuar escuchándome pero haciendo énfasis en responder con coherencia a través de mis acciones y palabras, lo que pidan otros. 6. Enfocarme más en SER REAL que perfecta. 7. Ir con el fuego que hay en mi corazón a buscar lo que me pertenece, lo que es mío, lo que quiero.
8. Entrar en polémica si es necesario, no porque quiera ser controversial, sino porque me doy el derecho (y el deber) de defender mi postura y dejarla en claro.
Tengo otros tantos propósitos que no vienen al caso mencionar aquí, pero lo que sí quiero destacar es la importancia de entender que vivir desde y para la paz no implica ser pendejo.
La paz es una construcción diaria que se fragua en el interior como una llama que alumbra nuestras profundidades y que necesita sí o sí de mucha OSADÍA para que sea real y coherente con lo que somos y lo que buscamos.

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